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viernes, 1 de julio de 2022

CASTILLO DE AZAGALA

 

 
 

 En Alburqueque (Badajoz) podemos encontrar un ruinoso castillo que pasa desapercibido por encontrarse a unos 15 km al Oeste de esta población, pertenece a la comarca Sierra San Pedro-Los Baldíos y se le conoce como Castillo de Azagala, enclavado en la Sierra de Santiago. Su posición hace controlable el puerto de Azagala, la sinuosa Rivera de Albarragena, la Sierra de los Bueyes y ahora todo el embalse de la Peña del Águila más el territorio que queda al norte de la Sierra de Santiago. El lugar es espectacular, lo mismo que su fauna y flora. Desde sus ventanas y merlones de sus murallas es fácil ver con cierta asiduidad tres joyas aladas de nuestros cielos, El buitre negro, la cigüeña negra y el águila imperial ibérica.

 



Además de toda la extensa historia con la que carga el castillo y sus inmediaciones desde el S.XIII, podemos contemplar y deleitarnos en su interior con un "diario de la guerra civil" que se encuentra escrito y disperso por todas las paredes del castillo, casi no hay pared que no nos cuente algo escrito por los soldados que lo ocupaban.

 Bandera de Mando del 301 Batallón bordada a mano. (Fotografía extraida de todocoleccion.net)

Vista de la estampa de Ntra. Sra. la Sma. Virgen de Carrión. Patrona de Alburquerque (Fotografia extraida de todocoleccion.net)


En el castillo estuvo acuartelado el 301 Batallón de las fuerzas sublevadas en 1938, al menos la 1ª y la 2ª Compañía según leemos en los grafitis que los soldados dejaron publicado en las paredes.

1ª Compañía


2ª Compañía


En una de las paredes podemos contemplar este significativo dibujo, una Corona Real de la que emana a su alrededor un "resplandor divino" con las divisas: Moralidad, Lealtad, Valor, Diciplina. El autor escribe cada palabra dentro de dos renglones para que todas tengan el mismo tamaño, con buena caligrafía, pero no escribe la "S" de disciplina.


Algunos tenían cierta "sensibilidad poética", aunque el texto está incompleto deja ver la idea...:

 
"Dios Castillo
.... a quien no te olvida
....  detime despido esta noche
que me cito .... estando de 9 -a 11
Canpaña . eterna cuantos caj teepuesto
las butaca"

Esto no deja de ser una interpretación pues no se lee bien y el tipo de letra es de la época contando con las faltas de ortografía que son frecuentes. Lo normal es que estos soldados no tuvieran una formación académica completa, a veces ninguna y aprendieran a medio leer y escribir mientras descansaban de sus faenas habituales.

Soldado con gorra cuartelera

 
Dibujo, presumiblemente, de una prostituta con voluptuosos y turgentes senos, sin ropa interior y sin zapatos, solo ataviada con un par de medias, no se observa liguero alguno por lo que su desnudez debería se manifiesta. Debajo de ella existe un escrito que es ilegible aunque supongo que debía hacer refenrencia a esta mujer.

 


Firmas en la puerta de subida a la torre de homenaje

Lista de la compra

 calendarios y dibujos de zapatos.

 

Se da la circustancia que al salir ya del castillo encontramos una habitación que pasó desapercibida al entrar. Completamente cerrada y sin ventanas, excepto por una pequeña oquedad praticada en la pared lateral. Esta habitación se encontraba llena de calzados, decenas o quizás una centena de zapatos de todo tipo, de jornaleros, de vestir, de señoras, de tacón alto y bajo, de niños, zapatillas de paño, botas, botines... el montón que se esparcía desde el centro del habitáculo, esta visión nos produjo una angustiosa sensación de ahogo, lo que nos hizo abandonar de la estancia inmediatamente, a todos los presentes se nos vino a la retina ciertas imágenes vistas en películas de la 2ª Guerra Mundial. 

 


Horarios DE Turno C

Tambien se encuentran grafitis de eventos importantes para estos soldados, aunque distantes de los lugares en que se  desarrollaron los combates debieron de impactar entre la tropa.

 

¡VIVA ESPANA! (sin virgulilla)
¡VIVA FRANCO!

AL CAGADERO 
ME BOY SIN RODEO
ME ...     NE ...  
OY ME REMPUJA 
A LA DE ALLI
 

El cagadero... Antigua letrina propia de los castillos que vierte directamente fuera del muro y a cierta altura.


Hay muchos más grafitis, cientos tal vez, dispuestos sin orden por todas las dependencias del castillo, pero no voy a reproducirlos todos, como no puede ser de otra manera. He presentado aquí, para mi, aquellos que son más significativos o curiosos, o sencillamente los que más me han llamado la atención; y dejo en el tintero nombres, firmas, fechas, dibujos, calendarios, precio de viveres comprados, pensamientos, animales varios y un sin fin de cosas más. 
El último grafiti que quiero reproducir es bastante más moderno, contemporáneo y curioso, por lo que describe entre líneas. Plasma un sentimiento que gente de Alburquerque y pueblos colindantes han vivido, piensan, sienten o incluso lo  creen. Aquellos que se aventuran a pasar la noche en su interior relatan, no siempre abiertamente, vivencias acontecidas durante su estancia en el interior del castillo, que no digo que sean verdad o no, pero hablan de "presencias", ruidos extraños, golpes, movimientos de objetos, susurros y voces en el interior del castillo. Cada uno con sus vivencias y creencias, pero para ellos de la más rabiosa verdad...


 
Más tarde, una vez acabada la guerra y desplazadas las tropas del lugar, cuentan que el castillo fue refugio y morada ocasional de los maquis que transitaban por estos lares, pero de esto no queda constancia ninguna en las paredes del castillo, ni siquiera como contestación, agravio, aborrecimiento u odio al enemigo, ni incluso a los saludos enaltecidos a Franco.

En diciembre de 2020 saltó la noticia en la prensa de que este castillo había sido comprado por Victor Madera Nuñez, presidente de las clínicas Quirónsalud. Este magnate es conocido por sus adquisiciones de edificios emblemáticos que reforma para convertirlos en hoteles de lujo, por lo que, podemos vaticinar sin miedo a equivocarnos, que todo este patrimonio está condenado a perderse en ese vasto mar del olvido y destrucción de parte importante de nuestra historia más reciente.




martes, 12 de noviembre de 2019

Sorpresa en la sierra del Argallén

 
    Visitando nuevamente la Sierra del Argallén localicé dos nuevas posiciones de artillería, no quiero decir que las haya descubierto yo, si no que yo no las conocía y nada había leído sobre ellas. La verdad, me llevé una gran alegría, hasta ahora no había encontrado ninguna parecida.
    Se trata de la terminación de una trinchera con una bancada circular rodeada por la misma trinchera, algo parecido a una “rotonda”. La bancada central, que casi roza la redondez perfecta tiene a su vez un pequeño hueco excavado en el centro, como si una pieza de artillería o ametralladora hubiera estado enclavada en dicho punto para que el arma pudieran tener un ángulo horizontal de 360 grados y sus servidores poder mover en redondo dicha pieza estando protegidos del fuego enemigo.

    Encontré dos posiciones con estas características, cada una en una vertiente de la sierra orientadas respectivamente hacia el norte una y hacia el sur la otra. En ambas desembocan sendas trincheras, aunque al día de hoy han perdido su esplendor, sobre todo la enclavada en la vertiente norte, aunque en el terreno se distingue mucho mejor en la fotografía tuve que recorrer la trinchera para pisar la hierba seca y que se distinga con más claridad. La trinchera que nos conduce a ella está en muy mal estado de conservación, casi ha desaparecido por el cúmulo de tierra y la densa vegetación que la invade. De hecho, en algunos tramos, solo se aprecia una débil depresión en el terreno. Un ramal de esta trinchera también nos conduce hasta un puesto de tirador o bien la posición del observador de artillería de campaña excavado directamente en el suelo. 



    En la segunda posición se aprecia con total claridad la bancada y la trinchera que la rodea, sin embargo por la parte izquierda está un poco colmada dada la inclinación del terreno y la tendencia de las aguas de lluvia a arrastrar material de la zona hacia ese punto. Por encima de ella podemos ver zigzaguear la trinchera. A unos cincuenta metros en línea recta podemos contemplar un puesto de tirador, el puesto del observador de artillería de campaña o ambas cosas a la vez; pero que en esta ocasión está construido en hormigón.


    Como podemos apreciar en el centro de este sustentáculo existe una parte labrada y nivelada de forma circular también y que mantiene una distancia por igual con el borde del apoyo. Esta bancada me pareció que estaba construida con hormigón según iba acercándome para comprobar que está excavada a “pico y pala” en un terreno duro en el que observamos la roca del subsuelo. Para una mejor comprensión de lo relatado me he tomado la libertad de señalar con un circulo en rojo dicho hueco.





martes, 15 de octubre de 2019


 BATERÍAS DE COSTA

     Hace unos días decidí ir a visitar una batería de costa, es decir, un lugar artillado, preparado para defender la costa con enormes cañones capaces de alcanzar largas distancias para mantener a buques de guerra enemigos alejados de nuestras playas, defender puertos militares u ofrecer un pasillo libre de peligros a submarinos propios o aliados.
     En este caso se trata de tres cañones de costa Vickers-Amstrong 381/45 Mark B modelo 1926, fabricados en Inglaterra para equipar un acorazado brasileño que no llegó a construirse. España, siguiendo el plan de Primo de Rivera adquirió 18 de estos gigantescos cañones en 1926. España obtenía de esta manera los cañones más grandes de su historia por un valor de 113.000 libras por unidad. Con estos monstruos de acero España obtenía los cañones más avanzados de la época para la defensa de nuestras costas.

Cañón de Costa Vicker-Amstrong 381/45 Mark B modelo 1926
  Los ocho primeros cañones adquiridos fueron montados en la base naval de El Ferrol, cuatro unidades en la base naval de Cartagena y 6 unidades finales en la base naval de Mahón. Posteriormente se trasladaron a Paloma Alta (Tarifa) 4 unidades desde el Ferrol al ser desartillada una de sus baterías, una de las cuatro se rompió en el traslado y estas tres baterías son las que he visitado aprovechando su proximidad. 
     Estos cañones tenían un alcance máximo de 35.100 m de distancia. Lanzaban proyectiles de 885 kg de peso con una velocidad de salida de 762 m/seg. y una cadencia de disparo de dos proyectiles por minuto, algo que debería dar mucho miedo si al que disparaban era a tu barco. El tubo mide 17,671 m..

Comparativa de tamaño
     Las únicas baterías que abrieron fuego durante la guerra civil española contra el enemigo fue el 7 de marzo de 1939. La batería de "Las cenizas" en Cartagena disparó contra la flota rebelde la cual se vio obligada a emprender la huida.
     Tras mucho leer vi que las baterías de Punta Palomas estaban abandonadas desde 2008. Preparé mochila, equipo de fotos, algo de picoteo acompañado de un buen vinito y salí listo para un largo viaje. El día soleado, con un poco de aíre pero no excesivamente caluroso. Paré repetidas veces por el camino y sobre la una de la tarde llegué al lugar. Las concertinas militares cerraban el paso por la puerta principal, "Vaya, un viaje en vano" me dije. Dejé el vehículo y me di una vuelta por la zona.
     Contemplé un hermosos paisaje cargado de vegetación con el mar de fondo. Encontré a un señor muy mayor, con su gorrilla campera calada hasta las cejas, una camisa azul y blanca a cuadros perfectamente planchada. Doblado por la edad y el duro trabajo. Con profundas arrugas en su rostro y una mirada tranquila, acogedora. Charlamos un rato, sin prisas y me indicó por donde debía caminar para alcanzar las baterías. Quince minutos de marcha por una vereda bastante buena pero con mucha arena. Seguí entre la vegetación las numerosas huellas de bicicletas y llegué sin darme cuenta a un camino asfaltado. Tomé a la derecha. como me había indicado el abuelo, a mi izquierda quedaba un grupo de edificaciones todas abandonadas, maltrechas. Numerosas vacas pastaban por todo el lugar. 
     Recordé historias de la Segunda Guerra Mundial, tras el desembarco de Normandía. A los aliados les encantaba ver las vacas pastando libremente por el campo y me dije con sorna, “tranquilo, aquí minas no hay”, El abuelo me indicó que era zona militar pero que se podía pasar sin problemas. Antaño el lugar estuvo bien custodiado por los militares. 
      Lucas, mi perro, un Border Collie, pastor por naturaleza,  no dejaba de mirar al desorganizado grupo de vacas y se le veía con ganas de echar a correr para juntarlas y ordenarlas tal como hace esta especie. Por contra las vacas lo miraban y se perdían entre la densa vegetación para salir a una cierta distancia. Lucas tiraba con insistencia de la correa para realizar el trabajo que su instinto le encomendaba. Resultó ser una divertida situación en la que no hubo consecuencias 
     Al cabo de un rato me encontré con la batería número tres. Antes dejé a un lado varios edificios en ruinas, todo desmantelado y abandonado. Una verdadera pena, pues todo esto podría prepararse  como un museo al aire libre, donde aquellos que estén interesados en nuestra historia y en la historia militar podrían visitar, es lamentable que no podamos disfrutar de lugares así en los que la dejadez y abandono empobrece tan magníficos recintos. En Ferrol, en Cartagena y en Mahón es posible su visita, pero eso a mi me queda particularmente lejos de casa.
Portón de acceso a la casamata
El lugar es precioso por su abundante vegetación y las vistas del mar. Africa enfrente, el Atlas visible y nevado y… una mole de acero inmóvil, dormido en el tiempo. A pesar de su inmovilidad, de saber que no volverá a abrir fuego es apabullante su porte. No pude dejar de mirarla durante unos minutos desde el exterior de su demarcación. Poco a poco recorrí la distancia que me separaba y me vi empequeñecido por semejante mole. Le di varias vueltas observándola detenidamente, con tranquilidad, tocando con mis manos el tubo, la casamata, la grua... sintiéndola.
     Vi una rendija en la puerta trasera del carapacho y miré a través de ella. Pude ver el tubo al que le falta el cierre y los mecanismos y mandos que servían para disparar. Como pude enfrenté el objetivo del teléfono móvil y realicé varias tomas, no son de calidad pero deja constancia de como es, a mi con eso me sobra aunque no dejaría pasar la oportunidad de estar dentro. Habrá que visitar sus hermanos del norte que allí está todo al completo. Nada más acercarte, y a pesar de los años que lleva en el olvido aun huele a gasóleo y grasa. Los olores aquí dentro debieron ser una pequeña tortura, y si añadimos el fuerte olor de polvora y añadimos a este particular coctel los gases que se generan tras el disparo de los proyectiles debió ser un lugar poco acogedor, aunque se dice que todo es acostumbrarse...
Interior de la casamata. Se aprecia la falta del cierre del sistema









Cañón nº 17 de la firma inglesa Vickers Limited, fabricado en 1930.
     Estos cañones se instalaban por parejas pero al desmontarlos en Ferrol y trasladarlos a Paloma Alta uno de ellos se partió quedando esta batería con los tres cañones que podemos ver. Para trasladar a estos mastodónticos ejemplares las obras a realizar eran faraónicas, esto incluía la realiación de caminos o carreteras para evitar el paso por poblaciones, instalación de vías férreas, maquinaria especial e incluso construcción de puertos para su traslado y pozos de 7 metros de profundidad para su instalación definitiva, amén de una importante dotación de personal para su custodia y emplazamiento.

Base de rotación de la batería número 2. Frontal de la casamata
Continué por el camino asfaltado hasta dar con la batería nº 2. Esta está en peor estado, la pintura es pobre y está dejada, casi borrada. La plataforma está oxidada y apunta su tubo hacia el mar de Alborán, lo mismo que la tercera batería. El Peñón de Gibraltar podía ser alcanzado con facilidad, o toda la costa norte de Marruecos, desde Tanger hasta Ceuta. La verdad es que da que pensar…
Me paré un rato también para contemplar esta segunda batería, vista la anterior ya no te impresiona tanto. la primera impacta pues quea oculta entre la vegetación reinante y la encuentras de pronto, pero no por eso deja de ser impresionante también. Di una vuelta completa, realicé unas fotografías y continué hacia la posición de la baterí nº1 

Me dirigí al bunker de mando, observación y telemetría.

Bunker de mando observación
Los huecos para que el telémetro y los de observación han sido tapiados con ladrillos como podemos observar. Ya no hay equipo para la realización del disparo de la batería, todo ha sido desmantelado y trasladado, a excepción del anclaje donde se ubicaba el telémetro. 

Sala de telemetría

Anclaje del telémetro

Sala de mando




Desde este elevado enclave la vista del mar y la costa africana es fantástica, está ahí mismo... y cualquiera de los proyectiles que estas baterías lanzaban podía cruzar todo el estrecho.

Cañón mirando a Africa

en tan solo unos pocos segundos, pudiendo sobrepasar el Peñón de Gibraltar.
     Los huecos para el telémetro y los de observación han sido tapiados, y ya no hay nada en su interior, a excepción del anclaje donde se encontraba el telémetro, aparato este que servía para calcular la posición del buque objetivo y determinar los cálculos para el disparo e impacto. La vista del mar y de la costa africana es fantástica, está ahí mismo… y cualquier de los proyectiles podrían cruzar todo el mar en unos segundos.
Me sorpendió también la puerta de entrada al foso donde se asienta la batería, de acero, fortificada y con numerosos cierres para su ajuste y evitar que se entre con facilidad.


     La primera batería me impresionó más, no por su pintura, ni por su estado de conservación, que no es malo, si no porque esta apuntaba directamente hacia el mar. Aquí puedes sentir como acecha a los barcos que pasan por el estrecho, todos podrían ser alcanzados sin problemas. Me subí sobre la casamata y me senté allí un rato, viendo pasar varios barcos mercantes y dos petroleros, además de otros barcos y barcas de pesca.


Batería nº 1. Se observa la plataforma giratoria y las dimensiones del pozo de la batería
     Mientras me comía el bocata no dejaba de pensar en un enfrentamiento durante la segunda guerra mundial, recordemos que éramos aliados de los nazis y que por aquí debieron pasar multitud de

de barcos de guerra de los aliados. ¿cómo se hubieran desarrollado los acontecimientos? ¿hubieran ocurrido encarnizados combates? ¿Los submarinos alemanes que operaban en el mediterráneo cruzarían el estrecho con total impunidad?… no sé, con estas elucubraciones acabé con el bocata, recogí bártulos y emprendí el camino de regreso.


     En estas andaba cuando me encontré una alambrada con su correspondiente concertina desplegada. Al rodear dicha barrera (solo está cortado el camino y se rodea con suma facilidad) me encontré un cartel que indicaba que estaba en un terreno militar, el único cartel que vi en toda la mañana.
Cartel que nos advierte que estamos en terreno militar
     Después de ver como estaba todo, de abandonado, de derruido, de vandalizado me reafirmo una vez más en la idea de que la única huella que debemos dejar de nuestra visita a este (u otro) lugar son las fotografías que se vienen con nosotros en nuestra cámara. Hemos de respetar los lugares y dejarlos, como mínimo, tal como lo encontramos. Es un beneficio para todos. 

Concertina militar
     Por último, os dejo un enlace a un documental de la 2 donde podréis apreciar el proceso de tiro de una de estas baterías caditanas. No os lo perdáis.







miércoles, 6 de enero de 2010

Aeródromo

Circulando por la carretera (N-631) de Zafra a Fuente de Cantos podemos ver una singular casa. Siempre me llamó la atención esta edificación. Un día decidí entrar en ella. Paré mi vehículo en la puerta y busqué un lugar por donde entrar en el recinto.
Las puertas estaban vencidas y las ventanas destrozadas. En su interior observé que no era una casa de campo, de labriegos. Muchas habitaciones no muy espaciosas, una estancia donde antaño hubo varias duchas, una cocina demasiado grande... mi interés subió de pronto. Me encontraba en algún recinto donde por los motivos que fueran habían residido un grupo de personas ciertamente considerable. Mi mente se disparó ¡un acuartelamiento!. Comencé a explorar más detalladamente, mirando las paredes, recorriendo con la vista el suelo, observando los detalles.

Pronto apareció un primer hallazgo, una cartera con el escudo del bando nacional, luego otro, una taza de metal con asa, y hubo más, una almohadilla para impregnar de tinta los sellos de caucho.














Como la edificación tenía dos plantas subí con precaución a la segunda, tanteando la firmeza del suelo. Allí vi una estancia amplia con abundantes ventanales en tres de las cuatro direcciones, en la que no tenía ventanas un mapa pintado con "azulillo". Me recordó a la habitación de los italianos. Sobre el mapa delimitaron las frontera con crucecitas y los nombraron las capitales de cada país y ciudades más importantes, todo escrito a lápiz.















Para embellecer el conjunto lo enmarcaron con un amplio trazo marrón. A su lado las bases de madera de las llaves de la luz. Esto no era una habitación común, era un despacho, una habitación de mando.

Seguí subiendo y mi sorpresa se hizo enorme, un cuarto con ventanas en todas direcciones y un estrecho balcón que rodea dicha habitación ahora entendí lo que era aquello, la base de operaciones de un aeródromo, ¡su torre de control!. No pude distinguir las pistas de aterrizaje pues todo está arado y sembrado de viñas pero era indiscutible que el espacio que se hallaba entre el edificio y la Autovía de la Plata eran las zonas de despegue y aterrizaje de los aviones.

Emocionado por el hallazgo, (no discuto que otros lo encontraran antes pero yo era la primera vez que estaba allí) comencé a buscar información de esta edificación, a preguntar a lugareños por ella. Al poco coincidí con un hombre ya mayor que me dio toda la información, había estado visitando el "Campo de Aviación 101" perteneciente al bando nacional.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Casamata

A pocos kilómetros de Cabeza del Buey podemos ver una casamata olvidada en mitad de la Serena. Para llegar a ella debemos coger un camino que sale casi frente al bar el Almirez (con el bar a la espalda) en el cruce de la carretera de Cordoba y Puebla de Alcocer. Pasa detrás de la cooperativa aceitunera de esta localidad.
Continuamos este camino hasta que veamos una casa a nuestra izquierda con una piscina delante y a nuestra derecha una línea de rocas que es donde se ubica. Esta construcción carece de techo, pero no por estar destruido sino por no estar construido o terminado. A unos 67 pasos en dirección a Cabeza del Buey y a la derecha de dos enormes rocas podemos ver restos en mal estado de otra construcción que no se puede precisar a que corresponde.




Restos proyectil de 105 mm.

 No hace mucho, estando hablando con un amigo del tema de la guerra civil, y mencionando que aún hoy es posible encontrar un buen número de ...