De este cerro cuentan los lugareños terribles historias por las que se ganó su sobrenombre. Que entró un batallón a su captura, solo salieron vivos dos de los atacantes, un soldado y un cabo, todos cayeron. Que se recogían pertrechos de los caídos años después de acabada la contienda. Que explotaban bombas cuando pastaba el ganado. Que de vez en cuando aparecían restos humanos… Lo cierto es que era un enclave estratégico en la campaña, que ambos bandos ansiaban conquistarlo sin importar las bajas, que un día lo ganaba uno y al siguiente pasaba a manos enemigas. Era “la línea del frente”, que dicha línea se estancó y perduró hasta el final de la guerra civil en Extremadura. Esta última fase de la guerra civil en Extremadura era conocida como “La Bolsa de la Serena”.
Ahora permanece en este lugar como homenaje a aquellos compañeros de arma y de fatiga que perdieron la vida en aquel enfrentamiento.
La humilde placa dice:
MURIERO SOBRE ESTAS PAREDES
DE LA 4º COMPAÑÍA 3º BATALLON 127 BRIGADA
TODOS SIN CULPA NINGUNA. LO ESCRIBE UN SUI
PERVIVIETE RENDIEDO UN OMENAJE POR LOS
M P T












